¿Qué es el minimalismo?

18 | 03 | 2020
¿Qué es el minimalismo?

En relación con el caminar o correr, el minimalismo es la forma en que el ser humano se ha desplazado durante los aproximadamente 45.000 primeros años de evolución y hasta la década de 1970, en que Nike (1972) desarrolló la "zapatilla moderna", de talón amortiguado que, debido fundamentalmente a la publicidad, pasó a convertirse en el estándar deportivo de los corredores de media y larga distancia y de los caminantes. Hasta ese momento, el ser humano utilizaba calzado que podía aún llamarse calzado minimalista. Andy McDougall cuenta en su libro "Nacidos para correr" (Documental), cómo es que la zapatilla amortiguada está a la base de diversas lesiones modernas a los pies y piernas. Al respecto, el doctor Daniel Lieberman, profesor de antropología biológica en la Universidad de Harvard, afirma:

"Muchas de las lesiones de pie y rodilla que padecemos en la actualidad, están causadas por el uso de zapatillas deportivas que, en realidad, debilitan nuestros pies y hacen que realicemos un movimiento de pronación (o supinación) excesivo, lo que termina produciendo problemas de rodilla. Hasta 1972, cuando la zapatilla moderna fue inventada por Nike, la gente corría con un calzado con la suela muy delgada, tenía pies más resistentes y una incidencia de lesiones de rodilla mucho menor".

La clave fundamental de este daño, aunque no la única, es la amortiguación del talón, que facilitó un cambio fatal en la zancada de los corredores. El ser humano tiene 3 formas de correr que están relacionadas directamente con la velocidad de desplazamiento:

a.- CAMINAR: Se apoya el talón en primer lugar.

b.- TROTAR: Se apoya en primer lugar los dos tercios delanteros del pie.

c.- CORRER: Se apoya en primer lugar el tercio delantero del pie.

Pero esto ocurre siempre que se use el pie desnudo o se corra con calzado minimalista, puesto que cuando corremos con zapatillas modernas, confiando en la amortiguación de la suela, tendemos a trotar e incluso a correr apoyando en primer lugar el talón. Es justamente esto lo que a la larga produce diversos daños:

a.- EXCESO DE CARGA EN LAS RODILLAS: La amortiguación de la zapatilla deja fuera la función amortiguante de aterrizar con la parte delantera del pie, limitando la amortiguación a solo lo blando del talón de la zapatilla, cuestión que impone el que, en particular nuestras rodillas, deban soportar la carga enorme que produce un cuerpo en movimiento, carga que puede llegar a 7 veces el peso corporal del corredor.

b.- CAMBIO DEL CENTRO DE GRAVEDAD: En el caso de las zapatillas amortiguadas, el hecho de aumentar el espesor de la suela, hace subir el centro de gravedad del tobillo, cuestión que unida a lo blando (inestable) de esta suela (generalmente de EVA), tiene como consecuencia el aumento de la probabilidad de torcerse el tobillo (exceso de pronación o supinación), accidente que puede llegar a producir una luxación, dislocación y/o esguince, e inclusive, en casos más graves, hasta fracturas.

c.- INCLINACIÓN: (Drop en inglés) Todo talón o taco alto, en mayor o menor medida, tiene las siguientes consecuencias: c1.- Produce un cambio en la posición natural de la columna; c2.- Produce un acortamiento de los ligamentos anclados al Tendón de Aquiles; c3.- Sube el centro de gravedad del tobillo, aumentando la posibilidad de torcerlo.
Todas estas consecuencias suman potenciales daños corporales, que pueden llegar incluso a requerir de cirugía para su corrección. Mientras más alto el talón (taco), mayor es la posibilidad y gravedad del daño potencial. (Leer artículo de la Clínica Alemana).

d.- ENCAJONAMIENTO DEL PIE (trasero y delantero): d1.- Trasero: La función de sostén del tobillo y talón que suelen tener la horma de las zapatillas modernas, es la de afirmar el pie, y lo hacen. No obstante, consiguen a la larga el efecto contrario puesto que, a fuerza de "proteger" el pie (sobreproteger en realidad), acaban debilitándolo de un modo análogo al debilitamiento de que somos víctimas cuando nos enyesamos alguna extremidad, tras lo cual nuestra musculatura tiende a desaparecer. Claro, con zapatilllas amortiguadas, nuestra musculatura no desaparece, pero nuestra estructura ósea y las partes blandas (ligamentos y músculos) acaban debilitándose por falta de uso; d2.- Delantero: El encajonamiento o estrechamiento delantero del pie, oprime nuestros dedos, limitando el potencial "abanico" (dedos separados) que es mejor garante del equilibrio y, produce además, los dolorosos y antiestéticos juanetes.

e.- AISLAMIENTO DEL PIE : La estructura misma de las zapatillas acaba aislando tanto al pie, que lo limita sensorialmente, de modo que toda la complejidad neuronal que el pie humano tiene, queda muy disminuida por falta de estímulo, restándose a, por ejemplo, la entrega de información que necesita la función del equilibrio. En realidad, el pie posee tanta riqueza neuronal, que tiene el potencial de enviar una enorme cantidad de información al cerebro, de ahí que la mayoría de las caídas del ser humano ocurran en superficies lisas, puesto que estas entregan poca información, en cambio, en superficies irregulares, el pie despliega su potencial neuronal informando adecuadamente al cerebro de detalles que la vista no alcanza a percibir.

Bueno, estas son algunas de las posibles lesiones que la recuperación del ancestral hábito minimalista acaba evitando. De todos modos, como sea que fuere, nuestro cuerpo y pies se han "adaptado" a estos malos hábitos y, en consecuencia, se requiere de un cambio transicional para recuperar nuestras habilidades sin hacernos daño. Lo aconsejable es iniciar el uso de calzado minimalista en la vida cotidiana, o sea, en el caminar habitual, para después comenzar a trotar y/o correr e ir avanzando en exigencias. Ejemplo de lo saludable que resulta este cambio de hábito, lo tenemos en Jaime Hume, pionero del minimalismo en Chile, y los legendarios tarahumaras o rarámuri (pies ligeros) de México, como prefieren autodenominarse ellos. Aquí, un breve reportaje a Lorena Ramírez, una joven mujer rarámuri que, con 22 años de edad, resultó ganadora en la "Ultramaratón de los Cañones" (100 kms.) que recorrió en 12°44'25'' hrs. Por supuesto, lo hizo con sandalias y vestido tradicionales de su pueblo.

Nota:
Si quieres sumergirte un poco más en el tema, te sugiero que leas "Nacidos para correr" de Andy McDougall (es fácil encontrarlo completo en la web). Aquí te dejo unos extractos de los capítulos 25 y 28 para que te hagas una idea de qué va. Si bien el libro es autobiográfico y de divulgación, está bien documentado y se lee fluidamente, está suficientemente bien escrito y resulta muy entretenido:

Citas del libro "Nacidos para correr" de Andy McDougall:

Cap. 25:

“Los seres humanos en realidad necesitan obligatoriamente hacer ejercicio aeróbico para mantenerse saludables, y yo creo que esto tiene raíces profundas en nuestra historia evolutiva”, dice el doctor Lieberman. “Si existe una bala mágica para mantenerse saludable, es correr”.

"Nike ya lo sabía. En abril de 2001, dos agentes de Nike estaban observando el entrenamiento del equipo de atletismo de la Universidad de Stanford. Una parte del trabajo de los agentes de Nike pasa por obtener feedback de sus atletas patrocinados sobre qué zapatillas prefieren, lo cual era difícil en ese momento ya que los corredores de Stanford parecían preferir... no llevar nada.

—Vin, ¿qué es eso de que vayan descalzos? —preguntaron al entrenador Vin Lananna—. ¿No te hemos enviado suficientes zapatillas?

El entrenador Lananna se acercó para darles su explicación.

—No puedo probar lo que digo —les explicó—, pero creo que cuando mis atletas corren descalzos, van más rápido y se lesionan menos."

Cap. 28:

"¿Cuánto haría falta para hacer correr a un animal hasta la muerte?

Un corredor decentemente en forma, promedia tres o cuatro metros por segundo. Un ciervo corre casi al mismo ritmo. Pero aquí estaba el truco: cuando un ciervo quiere acelerar a cuatro metros por segundo, tiene que pasar a un paso de respiración agitada, mientras que un humano puede ir a la misma velocidad y continuar como si siguiera trotando. Un ciervo es mucho más rápido galopando, pero nosotros somos más rápidos trotando; así que cuando a Bambi empieza a agotársele el tanque de oxígeno, nosotros recién estamos empezando a agitarnos.

Lieberman siguió investigando y encontró una comparación aún más elocuente: la máxima velocidad de galope para la mayoría de caballos es 7,7 metros por segundo (28 km/h). Pueden aguantar ese ritmo durante unos diez minutos, luego tienen que desacelerar hasta 5,8 metros por segundo (21,0 km/h). Pero un maratonista de primer nivel puede trotar durante horas a un ritmo de seis metros por segundo (21,6 km/h). El caballo saldrá disparado de la línea de partida, como Dennis Poolheco había descubierto en la carrera Hombre contra Caballo, pero con suficiente paciencia y distancia, podremos reducir la ventaja. Ni siquiera hace falta ir rápido, descubrió Lieberman. Todo lo que hay que hacer es no perder de vista al animal, y al cabo de diez minutos le darás caza.

Lieberman empezó calculando temperaturas, velocidad y masa corporal. En poco tiempo, tenía delante la solución al misterio del Hombre Corredor. Para hacer correr un antílope hasta la muerte, determinó, todo lo que había que hacer era hacerlo salir al galope en un día caluroso. “Si uno se mantiene lo suficientemente cerca para que el animal lo vea, continuará galopando. Luego de unos diez o quince kilómetros corriendo, sufrirá de hipertermia y caerá rendido”. Traducción: si puedes correr seis millas en un día de verano, entonces, amigo mío, eres un arma letal en el reino animal. Nosotros podemos despedir calor mientras corremos, pero los animales no pueden aguantar el jadeo mientras galopan."

Lautaro Ferrada Q.

Psicólogo Clínico

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